26 marzo 2008

La tira comica de Dilbert

2 Comments:

Blogger Antonio Illán said...

Manu:
Le diré a Marioque me ponga un enlace a tu blog. Está muy currao. Respecto de la lengua, hay que ser correcto, dependiendo del contexto. La diferencia entre una persona un poco culta y una normal (te considero entre los cultos) es que es capaz de cambiar de registro lingüístico dependiendo de donde y con quien hable. Yo aquí escribo "currao" y no pasa nada; en mi blog pongo "organizacional", que es un hispanoamercanismo,y tampoco pasa nada, en un discurso para mi Presi o en una conferencia, o cuando hablo con quien no conozco mantengo otro nivel de lengua.
Respecto a la inteligencia de los líderes: parto de ella, aunque vivo entre personas (en la política, pues no conozco la empresa)que carecen de la más mínima inteligencia, carecen de lecturas y de sentido de la organización y del objetivo final. Están ahí porque han tenido la suerte de caer en un lugar con algo de poder.Y no veas cómo ejercen el poder, puro desastre.
Sobre liderazgo leo mucho. En el blog hay varias entradas que te pueden complementar la última. Esta la he puesto porque este fin de semana se está celebrando el congreso de mi partido en Toledo y se supone que se elige líder. Si alguno lo lee, pues mejor, pero yo he dejado una parte de mi opinión sobre el asunto.
Pon un enlace en tu blog al mío, a ver si hacemos una red de inteligencia ¡y no es soberbia! que hay quien presume de alto, de guapo o de BMW, no creo que sea un pecado que nosotros presumamos de lo que tenemos: lecturas, criterios propios, capacidad de pensar, libertad de pensamiento y de expresión, un bune lenguaje en diferentes registros... En suma, presumiremos de que somos inteligentes.
Saludos a tu mujer a tu niña y atu perra.
Antonio Illán

9:56 a. m.  
Blogger Antonio Illán said...

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias. No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes, ni la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo. Los estrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano; que te vean arribar con gozo, legremente, a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, y comprar unas bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano, y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases. Acude a muchas ciudades del Egipto para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí, he aquí tu destino. Mas no hagas con prisas tu camino; mejor será que dure muchos años, y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, rico de cuanto habrás ganado en el camino. No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte. Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia, sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

1:13 p. m.  

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